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El envejecimiento de la población pondrá en crisis la asistencia a ancianos en 20 añosDe: Belen Reyes Guitan Habrá más impedidos que cuidadores,
según un informe de Asuntos Sociales A este reto se refirió ayer la secretaria general de Asuntos Sociales, Concepción Dancausa, en la presentación de Las personas mayores en España. Informe 2000. «Tenemos una ventaja, y es que en el resto de Europa esta generación envejece por delante y podremos ver las medidas que toman ellos». Para Antonio Abellán, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y coautor del informe, la actual estructura social, en la que suelen ser las mujeres de mediana edad las que cuidan de los ancianos impedidos, no funcionará en el futuro. «Cuando las niñas de hoy cumplan 50 años, más del 90% tendrá a su padre, madre o a ambos, vivos y octogenarios. Y uno de cada dos será, con seguridad, dependiente». Habrá, por lo tanto, más octogenarios que mujeres potencialmente cuidadoras. Y si tenemos en cuenta que cada vez son más las mujeres que trabajan fuera de casa, parece que habrá que idear nuevos sistemas para cuidar y mantener a estas personas. Estas soluciones pasan, en opinión de Dancausa por «cambiar
el modelo familiar para que los hombres compartan estas tareas». Abellán
sugirió el estudio de un seguro de dependencia al estilo de los de vida. El informe recoge, además de las proyecciones demográficas, diversos datos estadísticos sobre cómo viven y piensan los mayores de 65 años en España, un país en el que el 85% de las personas llegan a viejas. Los mayores residen fundamentalmente en municipios urbanos y viven en casas de su propiedad (85%). Sólo uno de cada 10 vive en las casas de sus hijos y aproximadamente un millón, sobre todo mujeres, lo hacen solos. En este último punto se da una de las grandes diferencias entre varones y mujeres. Mientras que el 39% de ellas disfruta de la soledad porque lo prefiere, esto sólo ocurre para el 23% de los varones. Las casas en las que viven están equipadas con lo más básico
(luz, agua corriente, sanitarios), pero son pocas las que cuentan con
calefacción central (menos del 10%) u otro tipo de calefacción (menos
del 40%) y no llegan al 70% los hogares que tienen teléfono. En cuanto a sus ingresos, el informe refleja que la pensión media de jubilación anda por las 92.000 pesetas, aunque hay grandes diferencias entre lo que perciben las mujeres y los hombres, en gran medida porque muchas no han cotizado nunca. Lourdes Pérez Ortiz, investigadora de la Universidad Autónoma de Madrid y coautora del informe, cree que «por primera vez, cumplir 65 años no significa automáticamente ser pobre o correr el riesgo de serlo, aunque hay desigualdades en función del género y la edad». Su tiempo lo emplean, sobre todo, en ver la televisión, oír la radio y pasear o hacer recados. Y «aunque las actividades pasivas sean las dominantes, cada vez hay más participación, trabajando o cuidando a otras personas, o a través de la política». Los jubilados prefieren acercarse a las instituciones locales, las más cercanas a ellos. Uno de cada cuatro va a clubes y hogares. En cuanto a su carácter y creencias, el informe los
retrata como «religiosos, más conservadores que el resto, pero capaces
de aceptar realidades nuevas como los hijos fuera del matrimonio», afirma
Pérez Ortiz.
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