Home |  Elder Rights |  Health |  Pension Watch |  Rural Aging |  Links |  Gallery |  Resources   

  SEARCH SUBSCRIBE  
 

Mission  |  Contact Us  |  Internships  |    

 



back

El envejecimiento de la población pondrá en crisis la asistencia a ancianos en 20 años 

De: Belen Reyes Guitan
El Pais, April 17, 2001
 

Habrá más impedidos que cuidadores, según un informe de Asuntos Sociales

Madrid.- España envejece, y cada vez más. Ahora mismo, el 16,2% de la población, 6,5 millones de personas, tiene más de 65 años. Y eso que la generación de jubilados actuales viene de la época de la guerra y la posguerra, cuando nacían pocos niños y sobrevivían menos. La cosa podría ponerse realmente dura en el año 2020, cuando la generación del baby-boom español empiece a reclamar sus pensiones y se ponga a prueba la resistencia de los sistemas de protección social. 

A este reto se refirió ayer la secretaria general de Asuntos Sociales, Concepción Dancausa, en la presentación de Las personas mayores en España. Informe 2000. «Tenemos una ventaja, y es que en el resto de Europa esta generación envejece por delante y podremos ver las medidas que toman ellos». 

Para Antonio Abellán, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y coautor del informe, la actual estructura social, en la que suelen ser las mujeres de mediana edad las que cuidan de los ancianos impedidos, no funcionará en el futuro. «Cuando las niñas de hoy cumplan 50 años, más del 90% tendrá a su padre, madre o a ambos, vivos y octogenarios. Y uno de cada dos será, con seguridad, dependiente». Habrá, por lo tanto, más octogenarios que mujeres potencialmente cuidadoras. Y si tenemos en cuenta que cada vez son más las mujeres que trabajan fuera de casa, parece que habrá que idear nuevos sistemas para cuidar y mantener a estas personas. 

Estas soluciones pasan, en opinión de Dancausa por «cambiar el modelo familiar para que los hombres compartan estas tareas». Abellán sugirió el estudio de un seguro de dependencia al estilo de los de vida. 
Se habla de la aportación de la inmigración para equilibrar la balanza entre jóvenes y viejos. «La inmigración va a contribuir a mejorar la situación, pero no va a solucionar el problema de una tasa de natalidad baja», apuntó Dancausa. «Además, cuando una persona se va a vivir a otro país suele copiar sus hábitos». 

El informe recoge, además de las proyecciones demográficas, diversos datos estadísticos sobre cómo viven y piensan los mayores de 65 años en España, un país en el que el 85% de las personas llegan a viejas. Los mayores residen fundamentalmente en municipios urbanos y viven en casas de su propiedad (85%). Sólo uno de cada 10 vive en las casas de sus hijos y aproximadamente un millón, sobre todo mujeres, lo hacen solos. En este último punto se da una de las grandes diferencias entre varones y mujeres. Mientras que el 39% de ellas disfruta de la soledad porque lo prefiere, esto sólo ocurre para el 23% de los varones. 

Las casas en las que viven están equipadas con lo más básico (luz, agua corriente, sanitarios), pero son pocas las que cuentan con calefacción central (menos del 10%) u otro tipo de calefacción (menos del 40%) y no llegan al 70% los hogares que tienen teléfono. 
Satisfechos de sus relaciones familiares y sociales, se sienten bien tratados, pese a que la sociedad en general tiene una imagen pesimista sobre cómo se trata a los mayores. 

En cuanto a sus ingresos, el informe refleja que la pensión media de jubilación anda por las 92.000 pesetas, aunque hay grandes diferencias entre lo que perciben las mujeres y los hombres, en gran medida porque muchas no han cotizado nunca. Lourdes Pérez Ortiz, investigadora de la Universidad Autónoma de Madrid y coautora del informe, cree que «por primera vez, cumplir 65 años no significa automáticamente ser pobre o correr el riesgo de serlo, aunque hay desigualdades en función del género y la edad». 

Su tiempo lo emplean, sobre todo, en ver la televisión, oír la radio y pasear o hacer recados. Y «aunque las actividades pasivas sean las dominantes, cada vez hay más participación, trabajando o cuidando a otras personas, o a través de la política». Los jubilados prefieren acercarse a las instituciones locales, las más cercanas a ellos. Uno de cada cuatro va a clubes y hogares. 

En cuanto a su carácter y creencias, el informe los retrata como «religiosos, más conservadores que el resto, pero capaces de aceptar realidades nuevas como los hijos fuera del matrimonio», afirma Pérez Ortiz.