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Beneficios para 70 mil ancianos  


De: Daniel Gomez Lopez
Clarin, March 24, 2001

El PAMI incorporará próximamente a 70.000 ancianos pobres a su plan alimentario. Se trata del programa Pro Bienestar que actualmente asiste a 482.000 afiliados que económica y socialmente han tocado fondo.

El Pro Bienestar brinda asistencia mediante 2.700 centros de jubilados a los que el último año transfirió 121 millones de pesos para que compren los alimentos necesarios destinados a satisfacer una demanda que desde 1993, cuando el programa fue creado, registró un constante aumento.

La baja de precios que obtuvieron los centros de jubilados el año pasado con los comerciantes de cada lugar por la compra masiva de alimentos y el ahorro de 1.200.000 pesos obtenido en la Delegación Capital del PAMI sobre 7.500.000 pesos asignados al plan en el ámbito porteño, permiten incorporar los 70.000 ancianos sin necesidad de elevar el actual presupuesto.

Así lo resalta un informe reservado del PAMI al que Clarín tuvo acceso. La medida cae justo con el pedido presidencial efectuado días atrás para que los funcionarios se pongan las pilas y generen nuevas propuestas.

El estudio del PAMI explica que el ahorro en Capital se logró a través de un reordenamiento interno. Se descubrió, por ejemplo, que de los 195 centros porteños a los que el PAMI derivaba recursos para que compraran alimentos, 80 de ellos fueron sugestivamente creados en 1999, un año electoral. Y también se descubrieron diferentes desprolijidades en las compras de mercadería, entrega y rendiciones de los resúmenes de gastos. Estas y otras exigencias no se habrían cumplido en muchos casos y las denuncias involucran a comerciantes y ex funcionarios.

Dos datos revelan la importancia que el Pro Bienestar adquirió en el contexto socioeconómico de las personas de edad más pobres: el número de afiliados que reciben esta ayuda equivale al 12 por ciento del padrón del PAMI, que ronda los cuatro millones. Es además el plan alimentario más importante del país, distinguido por la Organización Internacional del Servicio Social que ratificó uno de los pilares básicos e intransferibles de las funciones del PAMI: sus prestaciones sociales, que convergen con los servicios médicos en prevenir y cuidar la salud.

El plan distribuye mensualmente un bolsón alimentario con un promedio diario de 1.400 calorías que recibe el jubilado o se le ofrece en comedores habilitados en los mismos centros. Para sumarse al programa se requiere ser afiliado, mayor de 70 años, discapacitado o pensionado; cobrar un haber que no supere los 230 pesos mensuales y no contar con sostén familiar u otros ingresos.

Cuando se lo creó, en 1993, el plan in sumió 25 millones para atender a 150.000 jubilados. Este año seguirán siendo, como en el anterior, 121 millones para alimentar a 482.000 ancianos ahora y 550.000 en algunos meses. Lo cierto es que en estos ocho años el programa multiplicó varias veces la cantidad de beneficiarios.