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La ministra holandesa de Sanidad respalda el uso por
ancianos de la 'píldora del suicidio'
De: Reuters
Diario 16, April 15, 2001
La ministra holandesa de Sanidad, Els Borst, ha declarado
que no se opondría a permitir el uso de una píldora letal para aquellos
ancianos que estén cansados de vivir.
"No estoy en contra siempre y cuando se regule con el
cuidado suficiente para que sólo afecte a los ancianos que ya han vivido
suficiente". Els Borst ha hecho estas declaraciones en una entrevista
que publica el diario ‘NRC Handelsblad’.
Borst ha hecho estos comentarios sólo unos días después de que el
Parlamento holandés legalizara la eutanasia, convirtiéndose en el primer
país del mundo en hacerlo y creando una gran polémica en todo el mundo.
La nueva ley permite la eutanasia activa bajo estrictas normas, una de las
cuales consiste en que el paciente debe padecer una enfermedad sin curación
posible.
Aunque ésta era una práctica tolerada en Holanda desde hace dos décadas,
la ley causó gran indignación en muchos países de todo el mundo.
Algunos llegaron a compararla con la estrategia de los nazis, que
eliminaban sistemáticamente a inválidos, tanto adultos como niños.
Borst insiste en que permitir las píldoras del suicidio para las personas
mayores no es lo mismo que la eutanasia. "Estar cansado de la vida no
tiene nada que ver con la ley de la eutanasia, con la medicina y con los médicos.
Puedes evitarle a alguien su sufrimiento, pero éste es un sufrimiento que
no tiene nada que ver con la enfermedad o con la invalidez", dice en
la entrevista.
Borst asegura que éste no es un asunto que competa al Ministerio de
Sanidad, "pero es lo que dice un ministro de Justicia : ‘Quiero
permitir a la gente que acabe con todo eso’". La ministra señala
que ella estaría a favor, siempre y cuando cada persona pudiera
administrarse la píldora a sí misma y hubiera un examen que analizara si
cumplía con los criterios correctos.
Borst cita el ejemplo de dos personas de 95 años a las que conoció:
"Estaban extremadamente cansadas de vivir pero no temían a la muerte,
porque era lo que querían por encima de todo". Una de ellas no tenía
familia a la que decirle nada. "Si hubiera dicho: ‘Tengo una píldora
y voy a tomarla’, hubiera estado de acuerdo con ella", concluye
Borst.
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